Estas tres semanas han sido intensas, muy intensas, y hemos pasado por muchas capas emocionalmente. Lo que me llevo del CRECE es un enorme aprendizaje y, sobre todo, las ganas de seguir aprendiendo y creciendo, tanto como artista, como directora y como persona, como cuerpo en esta tierra, ¡jajajaja!
A veces me he sentido cuestionada por el elenco de artistas. Yo llegué con un guión escrito, los textos y las imágenes de las escenas bastante claras, las ideas básicas de las coreografías y también los números en los que quería los dúos (ruedas y cuerdas), así como las conexiones entre imágenes, escenas, textos… Creo que ellas esperaban formar más parte de la creación del guion y entiendo perfectamente que así fuera.
Catorce días son muy pocos para dar rienda suelta a tantas mentes pensantes y, para mí, harían falta dos meses o más para poder trabajar y profundizar en todo ello. Siento no haber podido dar ese espacio tan esperado por ellas, pero también quiero destacar el trabajo profundo y enriquecedor que han hecho todas las artistas, Mar, Lucía, Gabriela, Shahar, Cléa, Jana, Viola, Laura, Ana y Martina. Han dado todo durante los ensayos, incluso en aquellos momentos o propuestas que quizá no fueran del todo de su gusto, y creo que también hay un aprendizaje importante en eso: en enfrentarse a algo que no siempre coincide con lo que una espera o desea, encontrar la manera de hacerlo propio y seguir creciendo a través del proceso.
Espero que, aun así, hayan podido disfrutar del camino y de las funciones, y que se hayan sentido parte de este viaje. "El cuerpo dice lo que las palabras no pueden expresar", y es bien cierto. Martha Graham sabía mucho de esto. Como estuve en el primer CRECE, en 2008, con Rob Tannion al timón, he querido hacerle dos guiños. Uno, con las máscaras de payasos freaks en el patio de butacas, inspirado en “The Cost of Living” de DV8 Physical Theatre, y otro, en el último número de trapecio volante, con el grupo acompañando a Laura Carrasco, la trapecista.
Dar las gracias a Ana Arroyo, que ha hecho maravillas con las coreografías y ha sido una compañera increíble durante todo el proceso, y a Matías Marré, por la edición de las videoproyecciones y el rigging, por asesorar a Martina en su número de suspensión capilar, hacer de lonchero, llevar el motor, etc. Sin ellos dos, el camino habría sido muchísimo más pesado. Y decir que, si en algún momento me vuelvo a embarcar en un proyecto similar, volvería a contar con ellos sin dudarlo.
Gracias a todo el equipo de producción, Marisa y Óscar; a Javi; a Juan Carlos Menor, que hace magia con las luces; a Gaby Merz, por esos fotones y por congelar momentos tan bellos. Sin esas imágenes, quizás algunos de esos momentos se olvidarían.
Y gracias también a todo el equipo del PRICE. Ha sido una maravilla contar con vuestro apoyo y vuestra eficacia.
Me voy a Mallorca llenita de amor y contenta con todo. Hasta la próxima. ¡Salud y circo!












